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Ave María!

El Santo Rosario

MISTERIOS GOZOSOS

Primer misterio gozoso: La Anunciación del Ángel Gabriel a María

Jesús: Tu te agitas demasiado en la vida y eres impulsiva en tus cosas. Obra siempre con calma y busca en todo la Divina Voluntad, ofreciéndote a Dios con las misma palabras de María: He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra.

El alma: O Jesús mío, haz que yo comprenda los misterios de tu amor por mi y que cumpla toda tu Voluntad. Soy ingrata con tu amor, y muchas veces dudé de ti. Ahora, creo en tu amor y me dono toda a ti: EcceancillaDomini.

 

Segundo misterio gozoso: LA Visitación de María a Santa Isabel

Jesús: Tú haces muchos sacrificios por los demás, pero no siempre los haces por Dios. No obres nunca por conveniencia humana, sino solo por caridad. Invoca a María Santísima, para que visite tu alma y la santifique, haciéndola toda una glorificación de Dios: Magnificat anima mea Dominum.

El alma: Te has dignado oh Jesús, a dirigir tu mirada hacia mi pequeñez y te has entregado a mí, vivo y verdadero en la Eucaristía con un amor infinito. Haz que no sea desagradecida y te glorifique con mi pobre amor: Magnificat anima mea Dominum.

 

Tercer misterio gozoso: El nacimiento de Jesús en Belén

Jesús: Cada día vengo a ti en la comunión, y cada día descanso en ti como en el pesebre de Belén. Nací en el silencio de la noche, y en el silencio del amor quiero obrar en tu alma. No disipes mi don con la agitación de tu alma, más bien confía en mí que soy fiel y no permito el engaño y la ilusión del mal en ti.

El alma: Ven, Jesús, yo creo en ti y te adoro, ven a mi pobre corazón y déjame calentarte con mi amor. Yo creo que eres tú quien se dona a mi, y quiero serte fiel hasta la muerte.

 

Cuarto misterio gozoso: La presentación del niño Jesús en el templo

Jesús: María Santísima me presentó en el Templo, y tú preséntame a Dios en la ofrenda eucarística a través de las manos de María. Cuando me sacrifico en ti, acepta los dolores de la vida como María aceptó los dolores que le predijo el santo anciano Simeón, y sé fiel a mí en la angustia de tu dolorosa jornada. Te bendigo +

El alma: Padre Eterno, te ofrezco a Jesús en reparación por mis pecados y los pecados del mundo. Te los ofrezco especialmente por los horrores de la impureza, y para que las almas que te han sido consagradas no te ofendan. Te ofrezco con Jesús todas las penas de mi vida y confío en ti.

 

Quinto misterio gozoso: La pérdida y hallazgo de Jesús en el Templo

Jesús: ¡Cuántas veces me he entregado a ti con el amor más especial y tú, desconfiando de mí, me has perdido! Cuando me pierdas, hija mía, y parezca que ya no soy tuyo, ven a mi templo y me encontrarás en el Santo Tabernáculo. No te extravíes en los caminos de mi amor, sino búscame con constancia en la Eucaristía. ¡Te bendigo!

El alma: Oh, Jesús mío, te amo sólo a ti y siempre quiero amarte sólo a ti por encima de todas las cosas. Haz que nunca me detenga ante la criatura que no es nada, sino que te mire y te ame sólo a ti, por encima de todas las cosas. Así es como nunca te perderé, y siempre estarás conmigo.

 

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MISTERIOS LUMINOSOS

Primer misterio luminoso: EL Bautismo de Jesús en el Jordán

Jesús: Juan Bautista bautizó con agua, es decir, con un simple símbolo de penitencia y humillación, mientras que yo, el Redentor, bauticé derramando la gracia del Espíritu Santo y el fuego del amor. Que mi bautismo sea tu verdadera regeneración, que te llene de gracia, que te haga el objeto de mi complacencia.

El alma: Jesús, mi Redentor, el Espíritu consagró tu Humanidad en una plenitud de gracia que tocó el infinito. Manifiesta a tu pobre criatura tu luz eterna, porque quiero ser para ti una hija amada en la que puedas complacerte.

 

Segundo misterio luminoso: Las bodas de Caná

Jesús: Mi Madre conocía por experiencia la influencia de su mediación en mi Corazón. Mi obra se la confié a Ella desde el principio, y quería que fuera Corredentora al pie de la cruz. Con las palabras: “No tienen más vino”, Ella reclamó un milagro, y yo quise, con ese milagro, eclipsar el gran sacrificio de mi amor.

El alma: Oh mi Jesús, era casi repugnante a tu amor dar vino…, querías dar tu Sangre, pero aún no había llegado tu hora. La Santísima Virgen, a su vez, no quiso dar sólo vino, quiso dar a sus apóstoles una razón de fe en ti, quiso fortificarlos con un milagro. Déjame, como María, penetrar en las profundidades de tu Divino Corazón y, como tú, penetrar en los delicados deseos del Inmaculado Corazón de María.

 

Tercer misterio luminoso: El anuncio del Reino de Dios

Jesús: Hija mía, he venido a evangelizarlos, a ustedes pobres en luz y gracia sobrenatural; a sanar sus corazones oprimidos y a liberarlos del pecado. Esta es mi obra hasta la consumación de los siglos: reunirlos a todos en mi Corazón.

El alma: ¡Oh Jesús, Tú eres el Mesías y el Ungido del Espíritu Santo! Tú, Verdad Eterna, ilumina al mundo entero con el triunfo de la Iglesia. ¡Tú, Redentor de los hombres, que sólo haces obras maravillosas, haz que tu Reino triunfe!

 

Cuarto misterio luminoso: La transfiguración de Jesús

Jesús: En el monte Tabor oré hablando con Moisés y Elías sobre mi partida; fue como un cántico sublime que se elevó al Dios Uno y Trino, como un salmo grandioso, ya que Moisés y Elías exaltaron al Padre por sus promesas y yo lo exalté al aceptar en mí su cumplimiento y mostrar su perfecta armonía en mi vida. Hija mía, que tu vida sea una cántico admirable, una armonía triunfal de amor inmolada en mí y para mí. Así tu oración, unida a la mía, superará la pobre atmósfera de la tierra, para alcanzar la inmensidad del firmamento.

El alma: Oh Jesús, Maestro de la humanidad, tómame también a mí y llévame para orar a la tranquila soledad del escondite, como hiciste con los tres apóstoles, para que en ti y por ti me convierta en una llama de holocausto, para que brille para ti y para el Padre en el Amor infinito.

 

Quinto misterio luminoso: La institución de la Santísima Eucaristía

Jesús: Anhelo ardientemente este milagro de amor, por el cual abro las puertas de mi Caridad y entrego mi vida a mi Iglesia. Pero no me conformaba con darme como comida, también quería darme como bebida. Te he dado todo mi Cuerpo y he querido dar, inmolando por amor, mi Sangre, como sacrificio de amor, aquel mismo amor de la cruz. Agradece al Padre, hija mía, y consuela mi profunda tristeza por la traición de Judas y de las almas desdichadas de todos los siglos.

El alma: Oh Jesús, Esposo del Cantar de los Cantares, todo impregnado de majestad, amor, bondad y paz, viniste a la tierra para asistir las enfermedades humanas y nos diste la vida. Junto con los ángeles te contemplo y, con la creación adoradora, siempre quiero obedecerte. Oh Verbo Encarnado, Tú que todo lo puedes, que todo lo sabes y todo lo haces con sabiduría, dame tu más puro amor y haz que me acerque siempre a tu Santísimo Cuerpo con una fe ardiente.

 

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MISTERIOS DOLOROSOS

Primer misterio doloroso: La agonía de Jesús en el Huerto de los Olivos

Jesús: Cumple la Divina Voluntad en los dolores de tu alma y especialmente en las agonías de tu corazón sensible. No te desalientes nunca en la vida, pero cumpliendo la Voluntad Divina mira hacia tu última meta que es el Paraíso. No llores, pero confía en Dios y abandónate a Él. No te irrites, mas soporta todo con paciencia y difunde la paz a tu alrededor.

El alma: Oh Jesús, soy tan débil, enséñame Tú a hacer la Divina Voluntad y dame fuerza en el dolor, calma mis nervios y amansa mi naturaleza inquieta. Bendito sea Dios en todos mis dolores. Amén.

 

Segundo misterio doloroso: La flagelación de Jesús

Jesús: Así como yo fui azotado por amor a ti, de la misma manera soporta tus dolores físicos por amor a mí. Ofrece tu cansancio por aquellos que son débiles en los caminos de Dios, ofrece tus penas por aquellos que buscan los deleites de la carne. Sé santa en todas tus penas y da a los demás un ejemplo de calma y de unión con la Divina Voluntad.

El alma: Oh Jesús, te ofrezco todas mis penas en unión con las tuyas, para la conversión de los pecadores y la santificación de las almas. Consuélame y dame fuerza.

 

Tercer misterio doloroso: Jesús coronado de espinas

Jesús: Fui coronado con espinas para expiar las faltas de los líderes y para dar equilibrio a las pobres cabezas perdidas. Reza, para que por las heridas de mi cabeza, puedas mantener el equilibrio en tu mente y en la de tus seres queridos, porque todo desequilibrio de la conciencia tiene su fundamento en el desequilibrio de los pensamientos.No fantasees, pero en cada uno de tus pasos pide al Espíritu Santo la luz para que sepas disponer todas tus acciones en orden y en paz.

El alma: Nunca permitas, oh Jesús mío, que me desequilibre y deshonre tu nombre con rarezas y miserias de la mente. Hazme sabio y prudente en el Espíritu Santo.

 

Cuarto misterio doloroso: Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario

Jesús: Continuo cargando mi cruz por amor a ti, y tú sígueme por amor a mí. No querrías llevar la cruz, porque repugna tu naturaleza, hecha para el gozo; pero ¿cómo puedes llegar al gozo si no llevas la cruz? A muchas almas les gustaría hacer su propia cruz, pero para hacerla demasiado ligera. Al contrario se hacen una más pesada y se debaten sin esperanza en la angustia porque se desesperan en su propia cruz. Únete toda a la Divina Voluntad y lleva tu cruz cotidiana sin impaciencia, sin cobardía, sin rebelión, confiando en mí, porque soy yo quien te hace de Cireneo y te ayuda. ¿De qué te sirven la impaciencia y la rebelión? ¿Por qué quieres todo según tu deseo, cuando todo es una contrariedad? Vive con paciencia y vivirás en paz. Te bendigo + + +

 

Quinto misterio doloroso: Jesús muere en la cruz

Jesús: Contémplame crucificado, y todas tus penas se suavizarán. No temas, te abro los brazos de la misericordia desde mi cruz y te salvo. Confía en mi, confía en mi. No vas por el camino equivocado, sino que yo te guio por los caminos de mi amor particular. Quédate en paz y unete toda a mí al pie de la cruz, inmolándote por mí. Te bendigo.

El alma: Oh, Jesús mío, haz que te sea fiel hasta la muerte y, como las mujeres piadosas, déjame acompañarte en tu verdad siempre con una fe viva.

 

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MISTERIOS GLORIOSOS

 

Primer misterio glorioso: La Resurrección de Jesús

Jesús: Yo soy la resurrección y la vida. Confía a mí todas las angustias de tu vida y ten la certeza del triunfo de mi gloria en tu vida. Sé fuerte y vive de amor y de caridad, y resurge a una nueva vida, después de haber crucificado tus miserias en la cruz de la penitencia y de la mortificación. Te bendigo +

El alma: Oh Jesús mío, levántame tú, porque siempre soy la misma, a pesar de las grandes gracias que me has dado. Envíame una nueva gracia de contricióna mi corazón, para que pueda cambiar mi vida y cumplir tu voluntad.

 

 

Segundo misterio glorioso: La ascensión de Jesús al cielo

Jesús: Elévate a lo alto y sepárate de todas las cosas de esta tierra. No puedes ascender a menos que te hagas pequeña, humilde y llena de gran caridad. Véncete a ti misma, porque todavía estás llena de ti misma y sabes que si un globo no diluye el aire que lo llena, no se eleva. Necesitas diluir tu naturaleza y llenarte del Espíritu Santo. Te bendigo +

El alma: ¡Oh Jesús mío, estoy tan mortificada por haber progresado tan poco desde que me llamaste a una vida más perfecta! Ten piedad de mí y ofréceme tu mano para que pueda seguirte animosamente a las alturas de una vida santa.

 

 

Tercer misterio glorioso: LA venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y María Santísima

Jesús: Aún vives una vida natural y te dejas guiar más por la prisa del entusiasmo repentino que por la gracia. Crees que estás bien cuando tienes un poco de fervor sensible, y no puedes serme fiel en la oscuridad y las ansiedades del espíritu. Invoca al Espíritu Santo para que te guíe, y pon tus fortalezas en sus manos, para que Él los dirija a Dios en el camino del amor. Te bendigo +

El alma: Oh, Dios Espíritu Santo, ven y poséeme toda. Oh María, Madre mía, reza por mí y atrae el Espíritu Santo hacia mí, para que, como los apóstoles, sea transformada en una nueva criatura.

 

 

Cuarto misterio glorioso: La Asunción de María al cielo

Jesús: Contemplas a María Santísima asunta al cielo en cuerpo y alma, pero no contemplas que el camino que la llevó a este gran triunfo fue el del Calvario. Si María sufrió tanto y sufrió por mí, ¿no quieres sufrir también tú? Te parece que en la vida sólo cosechas amargura, y sin embargo, si sufres por amor a Dios, toda amargura es una semilla de gloria eterna. Acepta la cruz si quieres alcanzar la gloria del triunfo eterno. Te bendigo +

El alma: Guíame tras de ti, oh Virgen Inmaculada, y dame un gran espíritu de paciencia y paz. Atrae a mi familia y a mis hijos hacia Dios, y haz que todos se salven para la eternidad.

 

 

Quinto misterio glorioso: La coronación de María en el cielo

Jesús: María Santísima es tu más dulce Reina, dale el homenaje de tu alma y ámala con todo tu corazón. La devoción a María es la última ancla de salvación para el mundo turbulento y para tu alma, por lo tanto cultiva esta devoción en tu corazón, contemplando la gloria de tu Madre y recitando devotamente el Santo Rosario. El Rosario es tu amor especial, lo sé, y el Rosario te ha liberado de la desesperación, abriéndote los caminos luminosos de la piedad y la santidad. El Rosario es para ti el consuelo de la vida y la cadena que te une a Dios. Te bendigo +

El alma: Te agradezco, oh Jesús, por todas las gracias que me has dado y te ruego que me des perseverancia en el bien. ¡Que por tu bondad yo también sea coronada en el cielo!

 

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